Nuestra historia

Malapascua nace en 2020, en plena crisis sanitaria global, en un momento en el que el mundo entero estaba en standby. Aunque muchos nos dijeron lo contrario, pensamos que ese precisamente era el mejor momento para empezar a actuar y lanzar Malapascua al público. Si algo hemos aprendido en 2020 es que el planeta llevaba años pidiendo a gritos poder respirar, exigiendo a la especie humana un cambio. Malapascua quiere contribuir a ese cambio generando un impacto positivo en el planeta y sus comunidades. 

"La mayor amenaza para nuestro planeta es pensar que alguien más se preocupará de salvarlo." - Robert Swan

La industria textil se ha convertido en los últimos años en una industria sumamente agresiva con el planeta y sus comunidades, abusando de sus recursos y de los trabajadores, en un contexto de híper-consumismo (fast fashion) que parte de una economía lineal de “usar y tirar”. Te lo explicamos en más detalle aquí.

En Malapascua buscamos hacer las cosas de una forma distinta: queremos cambiar esta tendencia para generar un impacto positivo en el planeta y sus comunidades, mientras inspiramos a otros a hacerlo. Amamos el planeta en el que vivimos y somos conscientes de que debemos cuidarlo como un tesoro:

The new adventure begins with a positive impact.
Nuestra visión

Sabemos que hay muchas metas que alcanzar y no nos quedamos cortos de ambición. El camino es largo, pero cada paso debe estar más cerca de hacer Malapascua todavía más sostenible. Queremos devolver al planeta y sus comunidades los recursos que nos dan: por ello, más pronto que tarde, queremos convertir Malapascua en una marca carbono neutral y donar un porcentaje de las ventas a causas que protejan la Naturaleza. Además, queremos investigar e innovar con materiales todavía más sostenibles que el algodón 100% orgánico.

“Mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, pueden cambiar el mundo” - Eduardo Galeano
¿Qué significa Malapascua?

El nombre de Malapascua proviene de la isla filipina de Malapascua, en el mar de Bisayas, al norte de la isla de Cebú. Es una isla de apenas 2,5 kilómetros de largo y 1 kilómetro de ancho, en la que el respeto a la Naturaleza es su principal filosofía. No existen carreteras ni coches, apenas hay bicicletas, ya que realmente puedes recorrer la isla caminando de punta a punta en media hora. La mayoría de gente, no solo los locales sino también los visitantes, acostumbran a andar descalzos por su suave arena.

Rodeada de aguas cristalinas, Malapascua es, además, un referente para los amantes del buceo, ya que es de los pocos lugares del mundo en los que se puede bucear con el tiburón zorro, un tiburón con una aleta caudal tan grande como el resto de su cuerpo. Esta especie, que vive en aguas tropicales a profundidades de entre 300 y 500 metros, es muy poco común y además está en peligro de extinción. Solo suben ocasionalmente a profundidades de entre 25 y 30 metros para desparasitarse y comer, algo que ocurre eventualmente en Malapascua, al amanecer.

Tuvimos la suerte de visitar la isla a principios de 2020 y nos enamoró por completo. Nos sentimos totalmente identificados con sus valores, ese respeto por la naturaleza, la protección del medioambiente y el cuidado de los océanos. 

Encontramos en la isla de Malapascua una enorme fuente de inspiración desde la que diseñar nuestra marca y nuestro logo.

Gracias por ser parte de esto.